IGLESIA NUEVA APOSTÓLICA INTERNACIONAL

IGLESIA NUEVA APOSTÓLICA EN EL MUNDO

 

                            

                                                                                                                                                                           

Origen y misión de la Iglesia Nueva Apostólica  

Jesucristo, el Redentor enviado por Dios  

Dios el Padre, en su amor, envió a Jesucristo para redención de la humanidad. Jesucristo es el Hijo de Dios y parte de su Trinidad Divina. Representa el fundamento sobre el cual sentó sus bases la Iglesia Nueva Apostólica.

  También el Espíritu Santo es parte de la Trinidad Divina, siendo la fuerza impulsora prometida por Cristo, en la Iglesia.  

La actividad redentora de Cristo posibilita al ser humano ser apartado del ámbito donde Satanás ejerce su poder y ser conducido al reino de Dios. Esto tiene lugar por medio de

• el renacimiento por Agua y Espíritu,

• el perdón de culpa y pecado,

• tomar dignamente el cuerpo y la sangre de Jesús,

• cumplir con fe la palabra de Dios.  

La consumación de la redención tiene lugar en la eterna comunión con Dios.

La Iglesia Nueva Apostólica se conoce como la continuación de la iglesia apostólica del principio, la actual Obra redentora de Cristo. Ella es la comunión de los Apóstoles, de los portadores de ministerio y de los miembros; su cabeza es Jesucristo.  

El Apostolado  

Jesucristo es el enviador de sus Apóstoles. Él les confirió los encargos, dones y poderes necesarios para la prosecución y terminación de su Obra redentora.

Los Apóstoles son embajadores en nombre de Cristo. Las funciones de este ministerio, que guía la Iglesia de Cristo, son:

   proclamar el evangelio de Jesucristo,

   administrar los Sacramentos,

   instituir los ministerios necesarios,

   reunir la comunidad del Señor, cuidarla y

     prepararla para la segunda venida de Cristo.

  A partir del año 1832, nuevamente fueron llamados Apóstoles por medio del Espíritu Santo. En el presente los Apóstoles activan en casi todos los países. El Apóstol Mayor ocupa un lugar especial dentro de ese ámbito; tienen validez para él los encargos que Jesucristo dio al Apóstol Pedro. Una de sus principales funciones consiste en preservar la unidad en la Iglesia y la pureza en la doctrina.  

La donación del Espíritu Santo  en el presente  

El Santo Bautismo con Agua y el Santo Sellamiento forman en su conjunto el renacimiento por Agua y Espíritu.  

Por medio del Santo Sellamiento, el ser humano recibe el Espíritu Santo y se convierte en un hijo de Dios.

Después de la Ascensión de Cristo, el Espíritu Santo fue derramado, en Pentecostés, sobre los creyentes reunidos en Jerusalén.

El Espíritu Santo fue donado posteriormente por la oración e imposición de manos de los Apóstoles. En el presente, los Apóstoles realizan el Santo Sellamiento de la misma manera.

La fe y la meta

La creencia en la Trinidad Divina, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, así como en la Iglesia de Cristo con los Sacramentos y ministerios, tiene su origen en la palabra de la prédica. Quien posee esta fe y ajusta su vida a la voluntad divina, puede alcanzar la comunión con Dios.

Por medio de la doctrina anunciada en la Iglesia Nueva Apostólica, el Espíritu de Dios prepara a seres humanos creyentes para la prometida segunda venida de Jesucristo.

La meta de los cristianos nuevoapostólicos es tomar parte en la segunda venida de Cristo.

 

  Atención espiritual y vida de la comunidad

  Los Servicios D ivinos

En los Servicios Divinos, Dios nos acoge a través de sus mensajeros por medio de la palabra y los Sacramentos. La palabra de la prédica, manifestada por el Espíritu Santo, sirve:

    para promover y fortalecer la fe y

     con ello,

    para preparación para la segunda venida de Cristo.

Los Servicios Divinos oficiados por el Apóstol Mayor o los Apóstoles, constituyen momentos culminantes. Entre otros, se realizan Servicios Divinos para niños, jóvenes, hermanos y hermanas de la tercera edad y para portadores de ministerio. El primer domingo de los meses de marzo, julio y noviembre se recuerda de manera especial a los difuntos.

  Los Sacramentos

Los Sacramentos conforman el fundamento imprescindible para la redención del ser humano. En la Iglesia Nueva Apostólica existen tres Sacramentos:

• el Santo Bautismo con Agua,

• el Santo Sellamiento,

• la Santa Cena.  

El Santo Bautismo con Agua y la Santa Cena pueden ser donados en el nombre de Jesús por los Apóstoles, pero también por cada uno de los portadores de ministerios sacerdotales, por encargo del Apóstol. El Santo Sellamiento es donado exclusivamente por un Apóstol.  

Los Sacramentos pueden ser recibidos por todos, independientemente de la edad, procedencia o sexo. Sin embargo, existen determinados requisitos para obtener cada uno de los Sacramentos.

Antes de recibir los Sacramentos, los interesados tienen que haber adquirido reconocimiento de su contenido, significado y valor. Esto es secundado y fomentado mediante una enseñanza profunda.

Para poder recibir el Santo Bautismo con Agua, la persona o en caso de niños los padres o sus representantes, tienen que creer en la doctrina de Jesús y la enseñanza de sus Apóstoles y estar dispuestos al arrepentimiento. Cuando sólo uno de los padres o representantes es nuevoapostólico, se espera únicamente de éste, el cumplimiento de los requisitos mencionados.

Si el creyente hubiere sido bautizado en otra iglesia cristiana, dicho bautismo puede ser onfirmado mediante la adopción en la Iglesia Nueva Apostólica. Los requisitos para la adopción son los mismos que para el Santo Bautismo con Agua. El dirigente de comunidad evalúa si se puede acceder a la solicitud de adopción, en base a la concurrencia a los Servicios Divinos y a la fe en la enseñanza de los Apóstoles. La adopción, generalmente, es llevada a cabo por un Obispo, un Anciano de Distrito o un Evangelista de Distrito.  

El bautismo de emergencia es un caso especial. Si un no bautizado está próximo a morir, no pudiendo llegar a tiempo un portador de ministerio, excepcionalmente puede realizar el bautismo de emergencia todo cristiano nuevoapostólico creyente mayor de edad, es decir, también la madre o el padre del niño. Al comenzar el acto sacramental, el encargado de realizarlo presenta el deseo al Señor mediante una oración y ruega por su bendición. A continuación consagra el agua para el acto bautismal con las siguientes palabras:

«Ahora aparto esta agua en el nombre de Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y la consagro para el acto del Santo Bautismo con Agua». Luego humedece con el agua consagrada tres veces al que es bautizado, sobre su frente, haciendo cada vez la señal de la cruz y diciendo:

«Te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén».  

La breve oración el bautizado es encomendado a la gracia y la protección de Dios. El dirigente de comunidad debe ser informado inmediatamente sobre el bautismo de emergencia, para que confirme dicho acto por medio del poder que reside en su ministerio. De esa manera, el bautismo de emergencia adquiere plena validez ante Dios.

 Para adquirir el Santo Sellamiento es necesario haber recibido el Santo Bautismo con Agua y estar dispuesto a vivir conforme a la doctrina de Jesucristo y la enseñanza de sus Apóstoles. Cuando se trata de niños, los padres o su representante se comprometen a educar adecuadamente a los niños.

La Santa Cena puede ser tomada por aquellos que han sido sellados y bautizados con agua, como también por los adoptados. Este Sacramento se celebra con la comunidad principalmente los domingos en los Servicios Divinos, en festividades eclesiásticas y en todos los Servicios Divinos oficiados por los Apóstoles. A la Santa Cena le antecede el «Padre Nuestro» pronunciado en comunión y el perdón de los pecados. El efecto de la Santa Cena se produce al tomar con dignidad la hostia consagrada. El camino hacia el altar y el regreso a su lugar deben hacerse en silencio y juntando las manos. Si un niño aún no es capaz de tomar la hostia por sí solo, la persona responsable de su cuidado puede tomar la hostia para sí y el niño.

En los Servicios Divinos del domingo por la mañana, el Apóstol Mayor, los Apóstoles de Distrito o un Apóstol encargado para ello, transfieren este Sacramento a los difuntos, administrando la Santa Cena a dos portadores de ministerio, en representación de las almas del más allá.

Aquellos que por una enfermedad prolongada, edad avanzada o un impedimento, no puedan asistir a los Servicios Divinos, serán atendidos en períodos regulares con la Santa Cena por un portador de ministerio sacerdotal. En lo posible, este Sacramento se celebrará como en el Servicio Divino. En caso de que las circunstancias no lo permitan, el enfermo recibe después del perdón de los pecados, una hostia consagrada con anterioridad. La misma puede ser tomada de inmediato o más tarde en un momento propicio.

Breves manifestaciones de la Iglesia frente a determinados temas sociales

• Planificación familiar

La Iglesia dice «sí» a la vida. La planificación familiar es decisión de la pareja, pero la Iglesia rechaza los métodos y medios en los cuales se destruyen los óvulos fecundados.

 • Fecundación artificial

La Iglesia no se opone a la fecundación artificial en el matrimonio, pero rechaza a fecundación artificial cuando:

– al realizarla se destruyen óvulos fecundados;

– el semen donado no proviene del esposo;

– se realiza en otra mujer que no sea la esposa.

 

Interrupción del embarazo  

La Iglesia, en principio, rechaza la interrupción del embarazo. En casos especiales, por ejemplo cuando la vida de la madre corre serio peligro, se debería pedir consejo a los médicos y al Apóstol.

 

• Donación de órganos y transfusiones de sangre

La Iglesia no se opone a la donación de órganos, al trasplante de órganos y a las transfusiones de sangre; no obstante, rechaza su uso inadecuado.

 

• Homosexualidad

De acuerdo con los fundamentos bíblicos y con la tradición cristiana, la Iglesia Nueva Apostólica no aprueba la homosexualidad practicada. 

La cuestión de si se carga de culpa frente a Dios una persona que practica la homosexualidad al tener arraigada de manera absoluta la predisposición homosexual, queda únicamente en el criterio de Dios.

Al respecto queremos señalar explícitamente que la disposición sexual no tiene ninguna importancia para el cuidado espiritual de los hermanos en la fe.

Los hermanos en la fe que practican la homosexualidad en que viven junto con una pareja homosexual, no pueden ejercer funciones de ministerio o de enseñanza en la iglesia.

 

 

• Concubinato

La Iglesia no ve bien el concubinato, entendido como una relación íntima ilegítima o extramatrimonial. La Iglesia cree en el matrimonio, como forma de vida conyugal, bajo la bendición divina.

 

• Eutanasia

La Iglesia se opone a la eutanasia activa. Si alguien está en el lecho de muerte, se debería consultar a los médicos y al paciente como también a sus allegados, para decidir si se deben adoptar medidas para prolongar la vida.

 

 

 

 

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